Desmesurada complacencia; decir SI cuando te gustaría decir NO

Dice un proverbio Zen que “Quién conoce la realidad de su cuerpo, conoce la realidad del universo”. Lo mismo ocurre con los deseos y las emociones: hay que conocerlos a fondo para acceder a lo que pueden dar de si.

¿Cuantas veces te han pedido o has pedido tú algo en el terreno sexual que no te apetecía o al contrario, has pedido tú algo que a tu compañero o compañera de cama no le apetecía? Seguro que tienes algún deseo oculto y secreto que no te atreves a confesar porque crees que no te lo van conceder. Verás, todo esto nos puede llevar a lo que llamamos  “Sumisión desproporcionada”.

Seguro que te suena la frase -“Lo que tú quieras cariño”. ¿Cuantas veces la has dicho? Cuando nuestra pareja nos propone algo que no nos apetece y nosotros en lugar de decirle, que no nos apetece, le decimos  “lo que tú quieras cariño” y cedemos, luego no podemos evitar tener la sensación o pensar que la culpa es del otro porque siempre acaba consiguiendo lo que quiere. Pero piénsalo bien, si nadie te obliga, si lo haces por complacerle, ¿de quién es la responsabilidad? Si se repite una o dos veces no tiene importancia, pero si se convierte en algo habitual, producirá desmotivación y vacío, que precisamente, es lo que pretendías evitar con tu excesiva y desmesurada complacencia. Es importante que controles tus ansias de agradar.

¿Y cuando eres tan complaciente, qué mas sucede? Pues que te olvidas de ti.  ¿Dónde quedan tus deseos? ¿Y tu satisfacción? ¿Que se supone que es la felicidad sexual para ti? ¿Cuantas veces dices SÍ, cuando te gustaría decir NO?

La sexualidad no es mas que un juego en el que el objetivo principal es pasarlo bien y que las dos partes obtengan placer, y siento decirte que siendo tan complaciente, nunca lo vas a conseguir. Nadie, absolutamente ninguno de nosotros debemos sentirnos obligados a aceptarlo todo y tampoco dejar de expresarnos intentando simular que nos da igual, porque el sexo para nosotros no es importante (una excusa muy común).

Puedes llegar a tener un serio problema si dejas de ser tú mismo y te conviertes en lo que los demás desean y esperan de ti. O lo que es peor, en lo que supones que esperan de ti. Piénsalo ¿Alguna vez eres capaz de decidir por ti mismo? Es un tema muy serio. No puedes estar siempre diciendo que si a todo, o fingiendo que te da igual. Agradar y complacer está muy bien, pero siempre siendo conscientes y con criterio, sin dejar de ser uno mismo, buscando y satisfaciendo nuestros propios deseos además de los del otro.

Nos hemos metido en la cabeza eso de “Tienes que ser bueno porque así vas a gustarle más”, pero eso no siempre es así.  Es muy posible que así le gustes menos. Entonces llega la gran contradicción ¿Quieres o no quieres tu placer? ¿Te suena?

El camino hacia uno mismo pasa por el hecho de asumir lo que nos gusta y lo que no nos gusta con alegría y humor, revisando de vez en cuando aquellas limitaciones que nos conviene superar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s